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postheadericon Anthony Hamilton: De La Nada Al Todo

Cuando nombramos a Mr. Hamilton probablemente estemos nombrando a un maximo exponente de la música Soul. Y es que cuando un artista crea un estilo y escuela propios, está destinado a hacer algo grande. Este es el caso de Anthony Hamilton. Con sólo cinco discos en el mercado y un camino tortuoso hasta llegar a la cima, va derecho a convertirse en historia viva del Soul... si no lo es ya.


ARTISTA PRECOZ

Con nombres como Boddy Womack, Otis Redding o Bill Withers como verdaderos maestros de su estilo, Anthony Hamilton, captura perfectamente en sus trabajos la esencia de aquella música de los sesenta y setenta que tenia un brillo tan especial que la hacia única. De este conjunto de influencias solo cabe esperar algo bueno y si esto se completo con un talento innegable acompañando de un feeling especial en la garganta, se tiene como resultando un producto fuera de serie. Tan solo falta darse a conocer. Y, aunque esto ha llegado con algo de retraso, finalmente ha llegado, recorriendo un camino realmente difícil que le he curtido en todos los sentidos, madurando así a marchas forzadas como artista y como persona. Nacido en Charlotte (Carolina del Norte) en 1971, Hamilton comenzó precozmente en la música, pues a los diez años ya era un miembro destacado del coro al que pertenecía. Su preciosa voz, basada en los giros anclados en un estilo retro poco común, destacaba por encia del resto, lo que hacia presagiar un fácil ingreso en la industria musical. Nada más lejos de la realidad. Este mundo en ocasiones no hace justicia con artistas que merecen muchísimo más de lo que se les da en un principio; este fue el caso de nuestro protagonista. Después de hacer sus primeras incursiones en el mencionado coro, siguió insistiendo, versionados a artistas de la época como Jodeci o Horace Brown, también nativos de Charlotte. Pero sabía que su carrera no despegaría hasta que saliera de aquella ciudad. “Era conciente de que tenia que salir de Charlotte si quería hacer algo importante en esto de la música”, ha señalado Hamilton en numerosas ocasiones. En 1993 decide dar un giro de 180 grados a su vida, desembarcando en una exigente Nueva York que le negaría el éxito en los años posteriores.

UNA PARTICULAR CARRERA DE OBSTÁCULOS

En la supuesta ciudad de las oportunidades entra en contacto con Uptown Records, epicentro del sonido New Jack Swing, tan en boga a principios de la pasada década. No importaba dejar un poco de lado su peculiar estilo… lo importante ahora mismo era introducirse como fuera en el mundillo. Y aparentemente lo consiguió, ya que filmaría poco después con el sello. Y decimos “aparentemente” por que dos años mas tarde la discográfica entro en quiebra, echando a la borda todos los proyectos que Hamilton tenia en mente. Su mala racha no termina ahí, ya que su siguiente tentativa también fracaso: su nueva compañía, MCA decidió no editar XTC, que iba a ser su primer trabajo, lo que supuso un fuerte estacazo. Lejos de amilanarse ante las adversidades Anthony siguió desarrollando su talento, componiendo y colaborando con otros artistas, tales como el grupo de Rap Heltah Skeltah y el solista de R&B D’Angelo, quien lo contrata como corista durante la gira de presentación del álbum “Voodoo”, en 2000. Corista de excepción y una de las piezas mas carismáticas de la banda, su triunfo en el mercado discográfico era cuestión de tiempo; un rayo de luz esperanzador aparecer en el horizonte con su fichaje por la compañía californiana Soulife, pero tampoco llega a editar grabación alguna con ellos. Tercer sello en cinco años y cero discos en un bajare sumamente pobre para un artista de su valía. Hamilton comenzaba a desesperarse: “En ese época comencé a sentirme deprimido. No comprendía el por que de tanta desgracia. Recuerdo que solía preguntarme: ¿Por qué? Con todo el amor que tengo por la música, ¿Qué puede estar ocurriendo? Todos sus esfuerzos no daban fruto alguno y cada uno de sus proyectos se venia abajo cual castillo de naipes.


ENTRADA EN EL OLIMPO

En contraposición a tanto desastre, en 2002, conseguía un Grammy por su colaboración con The Nappy Roots en el tema “Po’ Folks”. Este inesperado acontecimiento hizo que el veterano de la industria discográfica Michael Mauldin se fijara en el, recomendándoselo a su hijo, el reconocido productor Jermaine Dupri, quien enseguida le ficha para So So Def. Nuestro protagonista publica (¡Por fin!) su primer álbum oficial, Comin’ From Where I’m From (2003) con el sello de Dupri. Considerado uno de los mejores discos de Soul contemporáneo, supuso el despegue de un Hamilton que se desvinculaba así de la mala suerte que le había acompañado hasta ahora. Los elogios no tardaron en llegar, pues su voz le hacia único y su música sonaba honesta, acorde con lo que había propugnado siempre: “Mi disco es música Soul. Mis canciones son directas, crudas y orgánicas. No son neo. No me gusta el término neo. Cuando pienso en neo, me viene a la cabeza “neon” como si fuera a brillar en la oscuridad o alfo así. Mi disco no brilla en la oscuridad. Es solo buena música”. A partir de aquí todo fue reconocimiento para un Hamilton radiante que tenia ganas de mostrar al mundo lo que era capaz de hacer. Algo que consiguió en 2005, cuando parte del material grabado para Soulife salio a la luz en un album homonimo y cuando edita su tercer disco, segundo con material nuevo, Ain’t Nobody Worryin’. Un trabajo maduro, que trataba el Soul sureño de una manera muy respetuosa y que significo la consagración y consolidación de una nueva estrella. “Es maravilloso haberme centrado en mi música en este nuevo álbum”, señalaba “ahora se que no debo pelearme con ninguna discográfica nunca mas, todo lo que quiero es divertirme, componer, grabar canciones y hacer la mejor música posible”. La publicación de todos estos discos le ha convertido en uno de los artistas más prolíficos del género.

El 2007, para no romper con esa tradición, ha presentado Southern Comfort, una colección de canciones grabadas en los años anteriores a Comin’ From Where I’m From y que no vieron la luz en su momento. El 2008 lanza Point Of It All, un álbum que se adapta al tiempo actual sin perder la esencia de producciones anteriores. Esta última etapa no debe hacer olvidar que su camino hacia la cima no ha sido fácil. Por el contrario, ha tenido que sudar sangre hasta conseguir lo que realmente quería lo que, sin duda, ha marcado su música, otorgándole un carácter mas crudo, una personalidad marcada con unas letras reales y unos ritmos y arreglos que muestran una ferviente devoción por los maestros, algo que, probablemente, Anthony Hamilton será para las próximas generaciones. Para finales del 2011 o principios del 2012, aun no existe una fecha puntual, Hamilton lanzara su sexto álbum que llevara por nombre “Popularity” que traerá luego de cerca dos años sin publicar un trabajo nuevo de Anthony.

“Quiero cambiar el juego de tal manera que no empuje a nadie fuera del camino. No escalar para ser el mejor en esto o lo otro, sino hacer mi trabajo con el don que me ha sido otorgado”. Su música ya no es una mera mezcla de estilos, ahora es simplemente el sonido Anthony Hamilton.

Articulo de Soul Nation

2 comentarios:

Anónimo dijo...

muyyy buenoo..!

Anónimo dijo...

increíble hermano sigue con estos aportaciones.

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